Hace aproximadamente 15 años, un prestigiado periodista, Andrés Oppenheimer, escribió un libro que atrajo gran atención internacional hacia las condiciones políticas del México de la época.1 El trabajo narraba hechos sorprendentes ocurridos entre 1994 y 1997, entre ellos el paradójico estallido de la irrupción insurgente del EZLN, paralelo a la entrada en vigor del NAFTA, que inauguraba -o por lo menos tal era la versión del gobierno de la época- el paso del país a la modernidad y al pleno desarrollo económico. La violencia de 1994 continuaría en marzo y septiembre de 1994, con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial del PRI, partido en el poder desde hacía casi siete décadas, y de su secretario general, José Francisco Ruiz Massieu, mostrando una profunda escisión de la clase política posrevolucionaria.