Proponemos trabajar para el mejoramiento del sistema penitenciario y la promoción de la reinserción social como medios para promover la justicia y sentar las bases para una seguridad duradera y compartida. El sistema penitenciario tiene una función central de vigilar que se cumplan las sanciones penales privativas de la libertad y de proteger a la sociedad de la delincuencia y la violencia. Actualmente, no se cumple con esta función básica ya que: 1) se siguen cometiendo delitos desde los penales; 2) se da el reclutamiento y la conformación de redes criminales en y desde las prisiones con difusión de prácticas criminales entre reclusos; 3) los internos son víctimas de delitos, abusos, extorsión y violaciones a sus derechos, y 4) se registran casos de fugas, a veces masivas, de delincuentes peligrosos para la sociedad. La segunda gran función del sistema penitenciario la define la Constitución cuando plantea que debe promover la reinserción social del sentenciado para que no vuelva a delinquir, con base en trabajo, educación, salud y deporte. La Constitución también requiere la protección a la población penitenciaria frente a abusos y corrupción y además requiere separar a los sentenciados de las personas sujetas a prisión preventiva.