En las últimas décadas, la seguridad pública se convirtió en una de las mayores preocupaciones de nuestra sociedad ante una delincuencia cada vez más violenta y organizada que evidenció la obsolescencia de los sistemas policiales tradicionales. Era claro que se demandaba una mayor eficacia en el combate a los delitos, así como su prevención mediante capacidades que permitieran identificar, combatir y desintegrar las estructuras criminales. Por ello, se implementa un Nuevo Modelo de policía, un modelo replicable a nivel nacional que, mediante la reestructuración de las corporaciones policiales, fortalece la construcción de capacidades de operación y privilegia el desarrollo de sus miembros.